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> Noticias > Julio 2010

La innovación mejora la vida de discapacitados auditivos en España

Fuente: cordis

En España un grupo de investigadores está a punto de poner una herramienta revolucionaria a disposición de más de 100.000 discapacitados auditivos. Se trata de un novedoso sistema visual para interpretar signos que permitirá a las personas con sordera comunicarse en su lenguaje natural. La lengua de signos española está formada por centenares de signos, e investigadores del CVC-UAB (Centro de Visión por Computador de la Universidad Autónoma de Barcelona) han seleccionado más de veinte para desarrollar este innovador sistema.  Los signos sufren alteraciones introducidas por los usuarios. Sergio Escalera, Petia Radeva y Jordi Vitrià, del CVC-UAB, también las han tenido en cuenta realizando ensayos con diferentes personas para que el sistema «aprenda» esta variabilidad. La veintena de signos que puede reconocer permite a las personas con sordera mantener una conversación básica, como solicitar ayuda para ubicarse, según informaron sus creadores.

«Es una manera de comunicación no artificial para ellas, y a la vez les permite comunicarse con individuos que no entienden la lengua de los signos, puesto que realiza una traducción de signo a palabra en tiempo real», comentó Sergio Escalera. El hardware dispone de una cámara de vídeo que graba secuencias de imágenes cuando percibe la presencia de un usuario que quiere realizar una consulta. Seguidamente, un sistema de visión por computador y aprendizaje automático detecta los movimientos del rostro, las manos y los brazos, así como su desplazamiento por la pantalla, y los incorpora a un sistema de clasificación que identifica cada movimiento con la palabra asociada al signo correspondiente.

Un aspecto destacable del sistema es su capacidad de adaptación a cualquier lengua de signos, no sólo la española, dado que la metodología empleada es general. Lo único que habría que hacer sería cambiar los signos aprendidos por los de la nueva lengua a utilizar. Es también escalable en cuanto a la cantidad de signos que puede reconocer, si bien a medida que incorpora más datos, los investigadores reconocen que aumenta también la dificultad para diferenciarlos.